miércoles, 8 de marzo de 2017

El abuso de poder de las minorías poderosas

Una de las principales imperfecciones de nuestras democracias es el excesivo poder que permiten tener a minorías grandes y suficientemente motivadas, pero minorías al fin y al cabo. Es útil recordar esto en el Día de la Mujer Trabajadora. Los hombres no somos mayoría y sin embargo las democracias no han impedido que sigamos teniendo enormes privilegios y que nuestras madres, esposas, hermanas, partners y compañeras de trabajo lo tengan más difícil que nosotros. Merecen mucho más apoyo por parte de todos los hombres. Ojalá nuestras hijas lo tengan mejor y vivan en democracias donde gobierne la mayoría de verdad y se respeten los derechos de las minorías. Todos debemos luchar por ello. El problema por supuesto no afecta sólo a las mujeres. Nuestros sistemas democráticos permiten que alguien como Trump sea presidente de Estados Unidos porque el sistema de votación de las primarias de su partido se lo permitió, sin tener la mayoría de los votos en esas primarias, y porque el sistema de votación en la elección presidencial permite ganar la presidencia sin ganar el voto popular (como ocurrió). En el Reino Unido, los partidarios del Brexit han impuesto su agenda al ganar con el 52% de los votos con una participación electoral que permite afirmar que la mayoría no está con ellos (y además no está claro a favor de qué están, aunque sí se sabe en contra de qué están). Amartya Sen en la edición revisada de su libro sobre Elección Social añade el ejemplo del partido nacionalista hindú que gobierna en la India, el cual gracias a las características del sistema electoral, siendo el partido más votado pero no con la mayoría de los votos, controla el Parlamento e impone su visión nacionalista con agresividad vertiendo acusaciones de anti-patriotismo a quien ose criticarles. Es muy necesario impulsar sistemas políticos y electorales que promuevan mayores consensos, mayor uso de la democracia deliberativa, y mayor atención a los intereses no de quien reúna la minoría más movilizada, sino de la gran mayoría. Los sistemas electorales que priman sencillamente la opción más votada deberían irse eliminando en favor de fórmulas como las dos vueltas o la puntuación de todas las alternativas relevantes (por lo menos cuando son pocas y claras), en variantes de lo que se conoce como sistema de Borda. Como decía el recientemente fallecido Kenneth Arrow, ningún sistema es perfecto, pero muchos sistemas electorales actuales dan demasiado peso a quien logra organizar a una minoría poderosa.

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