lunes, 10 de junio de 2013

Tres preguntas sobre el manifiesto por una ley de partidos políticos

Coincido con los firmantes de este manifiesto en que es esencial en España que se produzca una reforma de los partidos políticos. Estos tienen que cambiar por dos razones: porque sus cúpulas tienen un peso excesivo en el sistema institucional español (una presencia excesiva en todo tipo de instituciones, que ha llevado a una mala selección de los dirigentes públicos), y porque como otras organizaciones, tienen que cambiar ante los cambios sociales y tecnológicos. A veces se hacen analogías con las empresas, las más exitosas de las cuales cambian y se adaptan a las nuevas realidades, aunque no puede decirse que la gran empresa haya disminuido su importancia en la economía moderna. Las organizaciones siguen siendo imprescindibles en todas las esferas de la vida social, incluso en Internet. No deja de ser paradójico en este sentido que se hable mucho de la crisis de los partidos pero cada vez proliferen más nuevos partidos (si así llamamos a cualquier tipo de organización que se presente a unas elecciones).
Dicho esto, hay tres cuestiones que me plantean dudas sobre la iniciativa de los firmantes:
1) Si quienes tienen que aprobar la nueva ley son los partidos existentes, cuyas cúpulas se benefician del status quo actual, ¿cuál es la estrategia que proponen los firmantes para que llegue a aprobarse, aparte de divulgar su manifiesto? Es más fácil decir cómo sería un mundo mejor que mostrar un camino para alcanzarlo.
2) Antes de que la ley se apruebe y si por si acaso no se aprueba nunca, ¿qué proponen los firmantes hacer mientras tanto?
3) Suponiendo que la ley que proponen se llegue a aplicar, ¿cómo proponen los firmantes asegurarse de que la letra y el espíritu de la ley se cumpla? Como dice el economista jefe del Banco Mundial, Kaushik Basu, las leyes no son más que tinta sobre papel, y para que se apliquen tienen que ser el punto focal de algún equilibrio socio-político. No sólo con cambios formales se solucionan los problemas: Sabadell fue premiado por Transparencia Internacional por sus formulismos contra la corrupción mientras un juez investigaba una de las principales redes de supuesto tráfico de influencias de Cataluña, y mientras sectores crecientes de la población se referían despectivamente al "estilo Bustos", en referencia al entonces Alcalde.
El contenido de la reforma propuesta va en la dirección correcta, aunque es muy ampliable y algunos de sus puntos podrían ser discutibles, o en algunos casos ya se aplican sin que los problemas de la partitocracia se resuelvan (por ejemplo, como argumenta el autor del libro“Finale de Partito”, las primarias en contextos distintos del norteamericano, pueden servir tanto para ocultar los problemas como para resolverlos). Hay muchas personas que luchamos dentro de los partidos políticos porque estos se democraticen. Y a veces, con grandes esfuerzos y venciendo grandes resistencias (que provienen tanto de los aparatos, como de los que no quieren ensuciar su prestigio social con batallas internas) conseguimos avances que van en la línea de lo que pide el manifiesto, como por ejemplo en el último congreso del PSC cuando se consiguió que el informe de gestión de la dirección se votara en secreto y que se hicieran a partir de entonces primarias ciudadanas. Nos gustaría que muchos intelectuales y académicos de prestigio se arremangaran con nosotros, o con ciudadanos de otros partidos, o que crearan su partido si no están satisfechos con la amplia oferta existente (así de paso sabríamos si son de derechas o de izquierdas, aunque siempre queda mejor ser una figura de consenso), que se mojaran más en definitiva. Claro que asistir a asambleas en horario nocturno o hacer de interventor en las jornadas electorales, aunque crucial para la democracia, es poco visible y da poco prestigio social.  Cuando el sabio catalán Jordi Llovet escribió sobre el autor francés Stephane Hessel, ironizó sobre los títulos de sus libros “Indignaos” y “Comprometeos”, sugiriendo que el último libro de la serie hubiera debido ser: "Formad un partido político, y luchad en los parlamentos democráticamente elegidos, por mal que vayan las democracias parlamentarias".

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