miércoles, 13 de diciembre de 2017

Me sumo al Manifiesto por la convivencia promovido por el Prof. Pérez-Tornero

Este manifiesto que circula por change.org y que se puede firmar on-line me parece muy oportuno y por ello lo he apoyado. Ojalá lo apoye y sea coherente con él mucha gente con ideas distintas. Dice así:
Por un compromiso con la transparencia, la convivencia y la Constitución, ante las elecciones catalanas del 21-D
Cataluña atraviesa un preocupante deterioro de la vida pública y privada. Un Procés interminable y una abrupta declaración de independencia han provocado la ruptura de la legalidad constitucional con múltiples consecuencias negativas: huida de miles de empresas; aumento del desempleo; caída abrupta del turismo; creciente pérdida de prestigio internacional; y, lo más preocupante, una seria fractura en la convivencia cívica.
 Sin embargo, el horizonte de las elecciones autonómicas ha abierto la posibilidad de una cierta esperanza. Pero para que esta esperanza se haga realidad, los partidos, las instituciones políticas y los medios de comunicación deben ser capaces de propiciar un nuevo compromiso democrático con la ciudadanía, que se concreta en tres dimensiones:
a)     Compromiso con la ley y con los cauces de reforma previstos en ella. Porque para que un cambio de leyes tenga legitimidad solo puede hacerse dentro del marco de la legalidad democráticamente establecida.
 b)     Compromiso con el pluralismo, la diversidad y la tolerancia. Porque solo respetando el hecho de que en Cataluña existe una ciudadanía con identidades diversas y los mismos derechos se puede construir una democracia avanzada.
 c)     Compromiso con la información y comunicación veraces. Porque solo ellas pueden contribuir a la existencia de una esfera pública democrática.
 Ante las próximas elecciones autonómicas, los abajo firmantes  entendemos que estos compromisos deben traducirse en una serie de exigencias dirigidas a los diversos actores políticos:
 1.     A las instituciones y partidos que se presentan a las elecciones autonómicas:
 ·       Que participen en ellas con un leal, claro y explícito compromiso con la Constitución y con el conjunto de las leyes que se derivan de ella, especialmente con el Estatuto de Autonomía de Cataluña y con el Tratado constitucional europeo.
 ·       Que sean claros y transparentes en sus programas y propuestas. Que eviten las ambigüedades y las zonas oscuras. Y que faciliten a la ciudadanía la información suficiente como para que pueda elegir con conocimiento y responsabilidad.
 ·       Que aprovechen la próxima campaña electoral para escuchar a la ciudadanía y promover la cooperación cívica en la búsqueda de soluciones a los problemas existentes.
 2.     A los responsables políticos:
 ·       Que, a través de sus acciones y discursos, den siempre prioridad a la concordia y al entendimiento, siempre en el marco del interés general.
 ·       Que no exageren sus desavenencias ni dramaticen sus diferencias. Nada más lejos de una democracia avanzada que la agresividad, el lenguaje del odio, las injurias y las calumnias.
 3.     A los medios de comunicación y a las redes sociales:
 ·       Que sirvan de plataforma activa para el entendimiento y para la conversación social.
 ·       Que sean respetuosos con la pluralidad social y la diversidad; y
 ·       Que sepan promocionar los valores de la convivencia.
 4.     A las instituciones educativas y culturales:
 ·       Que contribuyan al pensamiento crítico, a la tolerancia y a la convivencia; y
 ·       Que no se presten ni al sectarismo ni al adoctrinamiento.
Los abajo firmantes defendemos la idea que este amplio compromiso -con la transparencia, la convivencia y la Constitución- es necesario en cualquier sociedad democrática,  pero resulta esencial en el momento excepcional que vive Cataluña.  Es clave para recuperar la esperanza en el futuro, el funcionamiento normal de las instituciones, y, sobre todo, restaurar un clima favorable al intercambio y la convivencia.

lunes, 11 de diciembre de 2017

La anti-política, ese recurso tan fácil

Ismael Peña-López, profesor de Derecho y Ciencia Política en la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) e investigador de la fundación Open Evidence y la Information Society, Digital Divide (ICT4D) dice en un artículo (por otra parte interesante) sobre comunicación y política lo siguiente: “Los think tanks, las fundaciones de los partidos, han abandonado la reflexión y son instituciones donde se gana dinero, se coloca gente y se hace marketing. Han abdicado de sus funciones. No hay herramientas para la reflexión”. Como desde hace más o menos cuatro años, si no cuento mal el tiempo, que estoy en la Comisión Ejecutiva y el Patronato de la Fundación Rafael Campalans, vinculada al PSC, le puedo desmentir su afirmación, por lo menos en lo que se refiere a esta fundación. En la Campalans sólo hay una persona contratada, una politóloga con un nivel de formación más que notable. Yo desde que estoy no he ganado ni un euro, ni sé como podría ganarlo porque el presupuesto es bastante escuálido. Antes de estar en su dirección, ya había realizado otras colaboraciones, por las que jamás cobré (me gano la vida en la UAB). La Fundación tiene un código ético bastante estricto y apareció destacada recientemente en un ránking de transparencia que tuvo un eco nulo en los medios de comunicacion, porque vende mucho más la anti-política barata. No deja de ser revelador que un reportaje sobre cómo la comunicación prevalece sobre la política, el intelectual más destacado que interviene (se supone que para criticar el excesivo peso de las técnicas de comunicación) se preste a los tópicos más manidos de dicha anti-política. Respecto a que las fundaciones de los partidos han abandonado la reflexión, mi experiencia de nuevo me indica todo lo contrario en lo que se refiere a la fundación en la que colaboro. Para hablar sólo de actividades en las que he participado directamente al haberlas propuesto yo mismo, en estos cuatro años hemos celebrado tres convenciones federalistas (co-organizadas con la Fundación Ebert alemana, que supongo que desde hace décadas también se dedica a colocar a gente y enviat tuits, según el tópico) con la participación de los más destacados expertos nacionales e internacionales, y celebramos una sesión de debate sobre los partidos políticos y la renovación de la política, dando lugar a un interesante documento de reflexiones. Habrá que invitar a este profesor a la próxima edición. Además, la Fundación Campalans publica cada año un Informe Social que es una referencia sobre los problemas de justicia social en Cataluña, algo que también recibe un eco bien escaso entre los medios y los expertos en comunicación. Este think-tank (thinktankito, dados los medios) lleva años realizando propuestas para una reforma federal en España que ahora encuentran mucho eco en el debate político, entre otras razones porque el líder que las impulsa presidió en el pasado esta entidad (lo cual es un indicador más de la utilidad de la misma). Si este eco se trasladará a reformas concretas dependerá de la voluntad final de la ciudadanía y los legisladores, pero lo que es difícil de discutir es que por lo menos una fundación de un partido político ha hecho su trabajo. Lejos de abdicar de su función, se ha dedicado a fondo a ella en un contexto de escepticismo generalizado, escasez de medios y vacío comunicacional.

domingo, 10 de diciembre de 2017

El vot crític i responsable ha de ser per Miquel Iceta

Diversos comentaristes han publicat articles i llibrets els darrers dies i setmanes denunciant la falta d'esperit crític i autocrític a Catalunya, i la gran dosi d'irresponsabilitat que ens ha portat a la situació actual: fugida d'empreses, risc econòmic per al consum i el turisme, auto-govern intervingut. Tenen tota la raó. Un problema de la nostra societat catalana és que tothom es coneix massa, som una comunitat molt endogàmica, especialment entre els cercles petit-burgesos que han dominat fins ara la política i els mitjans de comunicació. És més fàcil lloar la intel·ligència dels uns i els altres que ficar-li el dit a l'ull a algú. Això s'agreuja paradoxalment amb les xarxes socials, on tots busquem que ens tuitegin i ens retuitegin, cosa que és més fàcil si ensabonem a algú que ocupa un lloc central a la xarxa, per exemple dient que els seus comentaris són "sempre" tan encertats. El problema és que recuperar el sentit crític i la responsabilitat és urgent. Dubto que Catalunya es pugui permetre sis mesos o un any més d'inestabilitat. Rectifico: sí que s'ho pot permetre, i aquest és el problema. Som una comunitat molt més rica que la mitjana mundial, estem fins i tot per sobre de la mitjana de la Unió Europea. Ens podem pagar de sobres la falta d'esperit crític i la irresponsabilitat dels darrers anys, i aquest és part del problema. El cost és enorme, però de moment és assumible, perquè ha estat més un cost d'oportunitat (allò que podíem haver fet aquests anys i no hem fet) que no pas un cost en termes d'haver perdut renda per a una majoria de la població. La por i l'angoixa que vam passar al mes d'octubre la tenim ben apuntada, però encara no som conscients que si es tornen a produir episodis semblants les pèrdues econòmiques, ja importants, poden ser catastròfiques. La democràcia electoral té però com a gran virtut la pràctica del vot retrospectiu, és a dir, la rendició de comptes d'aquells que han exercit el govern i aquells que els han recolzat. Aquesta rendició de comptes no pot ser més negativa en el cas de les eleccions al Parlament de Catalunya del 21D. Si s'ha de jutjar els polítics pel resultat de les seves accions, en aquest cas estem davant d'una avaluació molt deficient. No podem tornar a elegir els mateixos. No podem seguir per la via de l'enfrontament, la incertesa i la vulneració de la legalitat democràtica. No podem seguir per la via de l'enfrontament amb les institucions europees, que inclouen els governs dels seus estats membres, començant per l'espanyol. Hem de ser coherents amb les nostres exigències d'esperit crític i sentit de la responsabilitat. És contradictori demanar esperit crític i elogiar la intel·ligència de Ferran Mascarell, o de Jordi Sánchez, dos dels qui ens han portat precisament on som ara. No es poden demanar banderes europees a les manifestacions sobiranistes i alhora comparar al cada cop més euro-escèptic Carles Puigdemont amb Emmanuel Macron, precisament el líder més europeïsta i més contundent contra l'independentisme català. O no es pot criticar la irresponsabilitat dels líders independentistes i al mateix temps anar a votar al referèndum il·legal del primer d'Octubre perquè a un li va demanar una persona apreciada que no podia fer-ho, malgrat ser un referèndum que contravenia totes les prescripcions de la Comissió de Venècia, l'autoritat internacional en aquesta matèria, creada per lluitar argumentalment contra els tripijocs dels nacional-populistes com Le Pen, Farage, Wilders, Orban, etc., que troben en els referèndums sobiranistes la màxima expressió de la democràcia. No és acceptable que es permeti acríticament que Puigdemont vagi dient (de bracet amb un grup d'extrema dreta flamenc) que la democràcia espanyola, que ens ha portat a Europa i que avui està perfectament homologada, s'equipara al franquisme. Si és així, d'on surt l'autoritat democràtica dels milers de regidors i alcaldes que recolzen l'independentisme? Si és així, com és que els consellers moderats van abandonar el govern del Sr. Puigdemont? Que no sabien que estaven lluitant contra una dictadura? Mentrestant hem de veure com alguns periodistes europeus de prestigi, com Peter Preston, comparen la nostra televisió autonòmica amb la televisió franquista. No sé per què hem de tolerar acríticament que un ex-conseller de sanitat, que va ser incapaç de reduir les llistes d'espera i que veu com les seves aparents vel·leïtats progressistes desapareixen dels programes dels partits independentites, avui vagi cridant per Brussel·les com Tarzan a Nova Iork contra la democràcia espanyola, que hem construit entre tots, també amb els nacionalistes catalans i l'esquerra catalana. No sé per què hem de tolerar acríticament que facin victimisme persones de classe mitjana o alteta que ho han tingut tot, que fan crides a treure diners dels caixers a final de mes per gastar en un capritxet, que tenen calers per anar a passar un cap de setmana de pont amb tota la família a Brussel·les a fer una mani, o que descobreixen que a les presons emmanillen o el menjar no és massa bo. La població marginal que pateix massivament la presó preventiva té menys oportunitats, pitjors advocats i molts menys altaveus, a la vegada que la seva vulneració de la llei ha estat menys flagrant i té menys agreujants. Si almenys hagués servit tot això per pensar una mica més en ells... Jo espero que qui s'hagi d'enfrontar al vot retrospectiu d'aquí quatre anys (per què menys?) sigui Miquel Iceta. Qui combini esperit crític respecte al que ha passat, i a la vegada sentit de la responsabilitat envers Catalunya, dubto que tingui una millor opció. Si en comptes de votar per una sola candidatura poséssim a l'urna un rànking amb les nostres preferències completes, com suggerien el Marquès de Condorcet o el seu rival intel·lectual inspirat en Ramon Llull, Jean-Charles de Borda, el "guanyador de Condorcet" o el guanyador pel "recompte de Borda" seria sens dubte Miquel Iceta: derrotaria els altres pel vot sincer i ponderat dels electors. Derrotaria qualsevol de les altres candidatures en comparacions per parells d'alternatives (Condorcet) un cop analitzats els rànkings (cosa que avui els ordinadors podrien fer ràpidament), i seria l'opció més puntuada si es votés com al Festival d'Eurovisió (Borda), sense necessitat de ser la primera per a una majoria. Malauradament, aquests sistemes de votació no són els que permeten les nostres primitives lleis electorals. No queda més remei doncs que votar directament com a primera i única opció per la candidatura que encapçala el líder socialista. Caldrà ser exigents amb Iceta, li haurem de demanar que també ell eviti els errors del passat dels seus correligionaris. Ha de ser un vot crític i responsable. La campanya electoral no justifica abandonar l'esperit crític, ben al contrari. Ni el sentit de la responsabilitat.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Un mundo amenazado por charlatanes

La sección de Ciencia ("Materia") del diario El País ha prestado un gran servicio público al desenmascarar a un charlatán pseudo-científico que en el pasado reciente había conseguido acceder a los grandes medios de comunicación. Yo mismo quedé impresionado por la espectacularidad de sus afirmaciones en una entrevista televisiva con Iñaki Gabilondo, a quien por cierto todavía no he visto pedir disculpas por vendernos una mercancía tan defectuosa (por favor que alguien me informe si lo ha hecho y daré debida cuenta de ello). Estoy bastante sensibilizado por la cuestión, porque un amigo mío, aquejado simultáneamente de una enfermedad mental y de un cáncer curable, falleció hace unos años al creer a gurús de Internet que vomitaban la porquería de que la ciencia de verdad era innecesaria. Por eso merecen un homenaje los periodistas u otros profesionales (como Daniel Mediavilla, el autor del artículo en Materia) que se toman el trabajo y la molestia de decir la verdad, como se merecen un homenaje los médicos de la sanidad pública que, sin tener cuenta de twitter ni un programa de televisión, contra viento y marea pacientemente explican a los padres dubitativos que las vacunas son necesarias (yo he visto a un pediatra explicar que las vacunas han hecho más por la infancia que todos los pediatras del mundo). Es una lucha desigual, la del científico contra el charlatán, como lo era la de la hormiga contra la cigarra. En el terreno de las ciencias sociales, en el que me muevo yo, filtrar a los charlatanes es todavía más difícil, no porque el método científico sea ajeno a lo social (no lo es), sino porque los hechos son complejos, continuamente cambiantes, y porque existe una constante demanda de explicaciones rotundas y espectaculares, a la que responde una oferta sin escrúpulos dispuesta a manipular la democracia en su nombre para mejorar su cuota de mercado. En el terreno de la economía, abundan los vendedores de lo que "la gente" quiere escuchar en un extremo, o los propagandistas de lo que conviene a los más poderosos, en el otro. En el mundo de la política, vemos hoy como los charlatanes en jefe de nuestro mundo arrasan con consensos pacientemente construidos o lo intentan (Trump con Oriente Medio, el Brexit con Irlanda, Puigdemont viendo si consigue despertar a todos los nacionalismos en Bruselas), sin reparar en que nuestro mundo de hoy depende de complejos acuerdos que ahora nos damos cuenta de que requieren un marco institucional tanto formal como informal mucho más sólido, a prueba de bocazas.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Federalistas: tomando la iniciativa, sin ansiedad

La pre-campaña electoral de Miquel Iceta ha cristalizado, en una serie de mensajes concretos (diálogo, transversalidad) y en un candidato competente, lo que ha sido el trabajo sordo de muchas personas en los años de plomo del independentismo. Una parte de este trabajo sordo se ha visualizado, por lo menos para quien quiera ver, en dos eventos que han tenido lugar este fin de semana, a saber, la III Convención Federalista organizada por la Fundación Rafael Campalans y la Fundación Ebert, y el estreno del documental "Federal", dirigido por el cineasta Albert Solé y financiado por medio del micro-mecenazgo. La Convención empezó con un seminario de expertos en formato de tormenta de ideas el viernes, que reunió a algunos de los principales exponentes de las ideas federalistas, españoles y alemanes. Se dijeron cosas muy interesantes en el esfuerzo por construir una narrativa federalista eficaz. Por ejemplo, un profesor madrileño dijo que el federalismo no se opone al nacionalismo, sino que lo asume y lo supera. Y la misma persona dijo que hay que aceptar que el federalismo no está exento de críticas, y que hay que librarse de una cierta ansiedad federal y tomarse la propuesta con la calma y el realismo que requieren los combates complejos, si lo entendí bien. Otros se expresaron en el sentido de que hay que vencer la tentación de dejar de lado por pragmatismo la palabra que empieza por F. Si a las primeras de cambio dejamos de pedir un reconocimiento expreso de que España y Europa avancen por la senda federal, quienes lo defendemos perderemos credibilidad: no habrá una España y una Europa federales sin que se vean y se escuchen personas que se reclamen federalistas. En la sesión pública de la Convención, destacó la intervención del presidente valenciano Ximo Puig, quien dijo que esperaba que Miquel Iceta fuera presidente porque las reformas que requiere España, y que pide su Comunidad, necesitan a Cataluña. Y también destacó la intervención del destacado europeísta Patxi Aldecoa, que explicó que en Europa se vive un nuevo optimismo tras un Brexit que paradójicamente ha espoleado la unidad de los europeos. También habló de la importancia de tener un plan, y que ese plan, totalmente vigente, era el que ya trazaron en 1941 Spinelli y Rossi en la isla de Ventotene en su Manifiesto por una Europa federal. Precisamente este manifiesto juega un papel importante en el Documental "Federal" que hoy la sala principal de los Cines Verdi en Barcelona, abarrotada, ha podido presenciar por primera vez. Los asistentes han abandonado la sala emocionados, confirmando que las ideas federales no sólo entran por la razón, sino también por los sentimientos. Si no fuera porque sólo cabían 300 personas, uno estaría tentado de decir que ahí estaban las mejores personas de nuestra comunidad, muchos de aquellos que en estos años de plomo y mucho antes se han agarrado con fuerza a su brújula moral, por utilizar una expresión de Isabel Coixet. Estaban entre otros Pasqual y Ayry Maragall, Diana Garrigosa, Joan Saura, Imma Mayol, Jordi Hereu, Núria Marín, Antonio Balmón, Ricard Fernández Ontiveros, Eva Granados, María Comín, Siscu Baiges, Carlos Jiménez-Villarejo, el federalista europeo Paolo Vacca (que también habla en el documental) y decenas de personas sencillas y comprometidas que con su entusiasmo han hecho posible este excelente producto cinematográfico, que durante el próximo año se exhibirá por todas partes donde se pueda (y en un mundo mejor, también en TV3). En él aparecen las aportaciones de Emma Bonino, Daniel Cohn-Bendit, Owen Jones, Romano Prodi, de académicos de varias nacionalidades y de los españoles García-Margallo, Monedero y Solana, entre muchos otros. A diferencia del film sectario a mayor gloria del independentismo de la directora Isona Passola, no se omiten en "Federal" las dificultades del federalismo, y aparece la voz de una persona que expresa su escepticismo, como JL Carod-Rovira. De estos mimbres, y del diálogo y la transversalidad, saldrá lo único que nos puede sacar de la parálisis en Cataluña y ayudar a construir una España, una Europa y un mundo mejores. La campaña electoral en Cataluña está servida; por suerte los valores que emergían hoy de los Cines Verdi estarán presentes en ella. En las semanas que siguen, seguro que escucharemos cómo estos valores se concretan en un gobierno mejor, formado por personas competentes, o podríamos decir en un gobierno que vuelva a gobernar (el autogobierno en Cataluña terminó de facto mucho antes de la aplicación del artículo 155 provocada por los líderes independentistas), que vuelva a dar tranquilidad a la población, que vuelva a tener como prioridad organizarnos mejor para resolver los problemas sociales.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

El federalismo como parte de un proyecto reformista

Felipe González ha dicho que hoy no se siente representado por ningún proyecto de reforma, renovación y progreso. Vamos a ver si le ayudamos a re-engancharse. Por supuesto, no bastará con un modesto post en un blog, pero esto no son más que unas notas de trabajo que pretenden alentar a la acción (si puede ser de otros, claro, porque yo me canso y tengo mucho que hacer). El federalismo en España y Europa debe formar parte de un proyecto reformista profundo impulsado (pero no protagonizado en exclusiva) por la social-democracia europea, que no diga una cosa un día y una muy diferente otro día, en función de las necesidades de la actualidad. Las instituciones del Estado-Nación tradicional se han revelado como obsoletas e insuficientes para hacer frente a los retos sociales y medioambientales del mundo del siglo XXI. Las reformas institucionales, especialmente la reforma de la gobernanza económica de la Unión Europea, sobre la que escribe hoy Xavier Vidal-Folch, debe mostrar en la narrativa de las fuerzas reformistas europeas su complementariedad con reformas sociales que consoliden el Estado del bienestar y lo modernicen y reduzcan las desigualdades. Las reformas institucionales en España y Europa deben acompañarse por una narrativa común (sugerida por el economista francés Thomas Piketty en un reciente artículo) que ponga de relieve la necesidad de reducir la competencia fiscal y regulatoria y que ponga énfasis en la necesidad de resolver cooperativamente los grandes retos del siglo XXI, como el cambio técnico protagonizado por grandes multinacionales, o el cambio climático. En España, hay que dar por buenos los trabajos de hacendistas y constitucionalistas e impulsar sus conclusiones, que tienen un elevado grado de consenso en el sentido de proponer transitar hacia reformas políticas e institucionales que incluyan con gradual posibilismo la reforma de la Constitución mediante acuerdos lo más amplios posibles en función de las circunstancias. Así responderemos positivamente a los críticos europeístas y a los críticos demócratas, pero con reformas serias. El populismo quiere arrasar con las instituciones, es su forma de aprovechar de modo oportunista el descontento: nuestro deber es reformarlas. Un marco institucional estable (que entre otros aspectos relativice los conceptos de soberanía y nación) es necesario no sólo para los inversores, sino sobre todo para la gente corriente. Y para que todo esto sea serio y no sólo la ensoñación de cuatro blogueros y tuiteros, hay que consolidar instrumentos asociativos federalistas, así como de formación y pensamiento, aprovechando las oportunidades que nos brinda Europa y las nuevas tecnologías. Un buen ejemplo de instrumento formativo es el curso on-line que deduzco que ha seguido el ex-alcalde de Sabadell Manuel Bustos (aunque quizás una parte presencial no le hubiera ido mal). Este fue el programa sobre "Transparencia y Prevención de la Corrupción en la Gestión Pública" de Sustentia Innovación Social al que infiero de una información en El País que se apuntó (y al que deberían apuntarse quizás a modo preventivo todos los que vayan a tener cargos públicos, no sea que los proyectos reformistas tan bienintencionados como el que apunté se vean empañados por la corrupción):
Descripción: El curso analiza los principios éticos que se deben cumplir en cualquier modelo de gestión pública, centrándose en la transparencia, anticorrupción y el derecho de acceso a la información, como requisito democrático y de prevención de corrupción. Se trabaja sobre las principales referencias normativas y estándares, para reflexionar y aprender cómo poner en práctica la transparencia de manera eficiente, y en especial cómo garantizar el derecho de acceso a la información pública y la participación de los ciudadanos a través del sistema de gestión de la información de las administraciones, así como medidas para prevenir eficazmente la corrupción. Para ello se utilizan recursos de contenido teórico, de debate y de resolución de ejercicios prácticos.
Dirigido a: El curso busca dar formación a:
• autoridades electas,
• funcionarios de administración (central, autonómica y local), instituciones y empresas públicas,
• personal laboral, directivos y técnicos,
que participan en los procesos de gestión pública tanto en la definición de políticas y/o su aplicación, como en la atención a los ciudadanos.
Por su contenido, también aporta conocimiento y habilidades específicas a profesionales independientes (consultores y trabajadores de OSC, representantes de movimientos asociativos, etc.) y ciudadanos, interesados en conocer las bases fundamentales de la gestión ética y del derecho de acceso a la información pública.
Estos conocimientos tanto para realizar labores de incidencia y como para relacionarse con la administración haciendo uso de los principios y derechos reconocidos en el ámbito nacional e internacional.
Duración: 50 h. (5 semanas)

 

domingo, 26 de noviembre de 2017

De Pujol a Putin: la deriva del camarada Krls

Nate Silver i Philip Tetlock, dos grans experts en l'art i la ciència de fer prediccions, estan d'acord que un dels secrets d'aquells qui encerten més els seus vaticinis rau a combinar el coneixement de les circumstàncies locals amb una perspectiva més global i comparativa. Així, igual que és crucial per entendre la qüestió catalana saber què ha passat exactament en la nostra societat, també és molt útil entendre què passa al món sencer en casos semblants, perquè som menys únics que el que pensen els nacionalistes (de fet, hi ha nacionalistes per tot arreu i tenen molts trets en comú). Per això no és tan sorprenent la deriva euro-escèptica, quasi euro-fòbica del tuitaire en cap krls, que és com es fa dir a twitter Carles Puigdemont, ex-president de la Generalitat de Catalunya. Les arrels euro-escèptiques del moviment independentista català no són d'ara, per bé que s'han intentat dissimular durant molt de temps, amb la creença equivocada que per Europa anirien apareixent suports o almenys mediadors per a la causa independentista, si aquesta era vista amb prou simpatia en comparació amb una Espanya que es presentava com a rància i autoritària. Això, però, no ha passat, i els representants de totes les institucions europees i els seus estats membre s'han pronunciat inequívocament en contra de les aspiracions independentistes. Avui no només ha quedat clar que una hipotètica Catalunya independent quedaria fora de la UE, sinó que també ha quedat clar el tarannà ja oficialment euro-escèptic de Puigdemont, que s'ha posat a l'alçada dels extremistes nacionalistes de diversos països europeus, incloent el Regne Unit, França i Itàlia, demanant un referèndum sobre la permanència de Catalunya a la Unió Europea. M'imagino que molts dels que encara demanen un referèndum d'autodeterminació sobre la relació entre Catalunya i Espanya deuen haver posat el crit al cel, perquè creien que amb la reivindicació del referèndum ("què pot haver-hi més democràtic") havien aconseguit una pàtina de respectabilitat que el suport d'alguns d'ells a la desnortada causa indepe els hi havia fet perdre. Ara però no els veig defensant quelcom tan democràtic com un referèndum per sortir de la UE, això ja sona menys respectable. Els dos referèndums però són idèntics, una forma simplista de resoldre un problema complex, que requereix en canvi grans consensos i el millor de la democràcia representativa i deliberativa. Però Puigdemont ha passat en poc temps de liderar la fase superior del pujolisme (l'ús barroer de les institucions en benefici propi, però almenys amb una retòrica europeïsta) a posar-se en mans dels Putin i Assange. Se sap de les reunions de líders independentistes amb aquest darrer, i se sap de la participació de mitjans vinculats al Kremlin en la difussió de notícies falses sobre Catalunya. Puigdemont i alguns dels seus consellers estan en mans d'advocats relacionats amb grups enfrontats a la Unió Europea i fins i tot amb un passat violent, com és el cas de l'advocat que defensa Toni Comín. Què votarà tota la gent moderada que havia votat a Jordi Pujol i que el 2015 encara recolzava el projecte independentista? Poden recolzar aquesta deriva absurda? Poden els líders independentistes seguir-se amagant darrera d'un llaç groc fins el 21-D sense donar explicacions del mal que han fet, la legalitat democràtica que han transgredit i les aliances que han conreat? Avui el combat per derrotar l'independentisme català amb una proposta federalista basada en l'acord (per això he signat aquest manifest) és subscribible per qualsevol europeïsta català, és a dir per la majoria, i forma part d'una batalla global per defensar-nos dels Putin, Trump, Farage, Le Pen... i ho sento molt però ara també de Puigdemont.